La escultura de Balón instalada en el centro de Monterrey se convirtió en un símbolo del camino rumbo al Mundial 2026, al unir arte urbano, reciclaje y orden en el espacio público. La pieza fue elaborada con cable en desuso retirado de la vía pública y busca enviar un mensaje claro: una ciudad que se prepara para un evento global también debe cuidar su entorno cotidiano.
Un Objeto Urbano Con Mensaje Mundialista
La obra tiene forma de balón de futbol y mide tres metros de diámetro. Cuenta con iluminación interior en tonos verde, blanco y rojo, además de un escudo al frente que refuerza su identidad local.
Más allá de su valor estético, la escultura funciona como un punto de referencia urbano durante el periodo mundialista. Su ubicación en la Plaza Zaragoza la coloca en una zona de alta afluencia, lo que amplifica su mensaje y su visibilidad.
La pieza fue diseñada para permanecer durante el torneo y posteriormente ser trasladada a un espacio definitivo dentro de la ciudad.

Del Cable Al Arte Público
Uno de los elementos centrales del proyecto es el uso de cable de fibra óptica en desuso, retirado de calles y avenidas como parte de los operativos municipales de limpieza urbana.
Este material, que antes generaba contaminación visual y riesgos para peatones y automovilistas, fue transformado en una escultura que ahora forma parte del paisaje urbano. El proceso busca mostrar que los residuos pueden tener una segunda vida cuando se integran a una estrategia de reciclaje.
El proyecto fue realizado por el artista José Pineda González, quien trabajó el material recuperado para convertirlo en una pieza con identidad local y proyección internacional.
Resultados Detrás De La Escultura
La escultura de Balón es también una vitrina de los resultados obtenidos en los operativos de retiro de cableado inutilizado en Monterrey. En menos de un año, el municipio logró avances que superan administraciones anteriores.
Durante los primeros diez meses del actual periodo, se retiraron más de 477 mil metros lineales de cable, lo que equivale al 96 por ciento de lo que se había logrado en los tres años previos.
En términos acumulados, las acciones alcanzan casi 800 kilómetros lineales de cable retirado en 54 sectores de la ciudad, una distancia comparable al trayecto entre Monterrey y Guadalajara.
¡La jugada empezó en la calle y terminó en gol! ⚽️
— Adrián de la Garza (@AdrianDeLaGarza) January 22, 2026
Cables en desuso retirados por el equipo de Servicios Públicos hoy se transforman en El Balón Mexicano, una obra del artista José Pineda que demuestra que cuando se juega en equipo, se gana.
Esta pieza ya juega de local y… pic.twitter.com/gmz0QplaEl
Monterrey Y La Limpieza Del Espacio Público
Monterrey fue el primer municipio del país en implementar de manera formal una estrategia permanente para eliminar cableado en desuso. La política se diseñó para reducir contaminación visual, mejorar la imagen urbana y prevenir accidentes.
La participación de empresas del sector permitió avanzar de forma sostenida en zonas donde el cableado aéreo se había convertido en un problema constante. Con el tiempo, esta estrategia sentó un precedente a nivel nacional.
El retiro de cable no solo impacta la estética de la ciudad, sino también la percepción de orden y seguridad en el espacio público.
Una Ciudad Que Se Prepara Para 2026
Durante la revelación de la escultura, el alcalde Adrián de la Garza señaló que el proyecto busca generar conciencia sobre la importancia del reciclaje y la corresponsabilidad ciudadana.
Explicó que el Mundial representa una oportunidad para mostrar una ciudad más ordenada, limpia y funcional, no solo para los visitantes, sino para quienes la habitan todos los días.
La obra pretende ser un recordatorio permanente de que las acciones ambientales deben mantenerse más allá de eventos temporales.

Cultura, Medio Ambiente Y Ciudad
La escultura integra tres ejes clave: cultura urbana, cuidado ambiental y preparación para eventos internacionales. Al combinar estos elementos, el proyecto refuerza la idea de que el espacio público puede comunicar valores colectivos.
El uso de arte como herramienta de concientización permite llegar a públicos distintos, desde visitantes hasta habitantes locales, sin necesidad de discursos técnicos o complejos.
En este contexto, la pieza funciona como un punto de encuentro entre identidad local y proyección global.
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